El Lord

Merodeaba por el edificio.

En una esquina, nada.
En otra, igual de nada.
En la segunda otra, decepción.
En la última, un papel insignificante.

Contenía información poco valiosa.

Era una fotocopia extraña. Toda la acción de los últimos minutos de su vida era relatada con claridad en ella. Abajo había algo misterioso.

¿Había visto fantasmas ese Lord? No, y más tras ver lo de abajo. Era tangible. Había nacido este blog. Extrañamente dejó el edificio y se puso a verlo en su cómodo hogar.

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