Wilson, p’alante

Los Wilson. Una familia que conserva una gran tradición. El apuñalamiento traicionero entre ellos. Joyce Wilson III hirió a su padre, Joyce Wilson II, que sólo sonrió. Este pájaro, en otro tiempo, tiró a Joyce Wilson I por un barranco. Este último gritó: ¡Gracias!.

En lo tocante a lo femenino, Laura Wilson sorprendió a su hermana Mary Wilson, en su cumpleaños, con 142 tiros en la espalda con la ametralladora PIG230. Ambas, 5 años atrás, tiraron a su madre a lava ardiendo. En el momento de la caída, a la señora mayor le dio tiempo a articular una oración: “Llamad al dentista chino”.

Entre los más pequeños también hay festín de fresa, digo, de sangre. Maynes Wilson, un chico de 9 años, tiró a su hermano, un bebé, al triturador de basuras. Tres años más tarde, cuando tenía ya 12, fue disuelto por un Wilson del futuro, que aprovechaba para visitar nuestra época. Para ello, usó una pistola de rayos que eliminaba estructuras atómicas.

En el pasado caos hay. En Iowa, Kenny Wilson fue la víctima de un atropello con un Ford Serie T, conducido por Gary Wilson, que incluyó cuchillas variadas en la parte trasera del coche para que impusiera de verdad, ya que la lentitud exasperaba. El Coche Asesino Rudimentario había empezado a imponer su imperio del miedo. Luego mataría a dos palomas y a tres moscas. Bueno, esto no viene a cuento. Nuestro analista, experto para más inri, dice que es el primer atropello de la historia dando marcha atrás. Un poco más adelante en el tiempo, Harry Wilson apedreó a Huxley Wilson. Se había aficionado a las torturas antiguas. Huxley instauró la frase de turno de los Wilson actuales a la hora de morir. Se estrenó con una extravagancia: “¿No tienen franela en tu ejército?”.

¿Y el futuro? ¿Qué es de él? En 2037, un Wilson muere por accidente. Gerry Wilson es atropellado por una anciana que probaba inconscientemente marchas en su coche volador. Los pedazos se reparten por el barrio. 537 km/h no son moco de pavo. La tradición se pierde, sólo observamos una muerte por esto a partir de la segunda mitad del siglo XXI. En 2063, concretamente. Y además de manera torpe. Henry Wilson prueba su revólver del siglo XIX, cargado. Tropieza sin querer. Aprieta el gatillo. El tiro va justo a la nuca de Moix Wilson, que muere en el acto. En 2110, el último de los Wilson viaja por siempre a la Prehistoria a disfrutar con los seres humanos de antaño.

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