Archive for 31 octubre 2008

¡Aprenda de nuevo el dichoso abecedario!

octubre 31, 2008

Y estaba el Ser Supremo en su butaca, fumando en pipa. Había aprendido muchas cosas de los vulgares seres humanos y gozaba con ellas. Decidió señalar al azar por todo el mundo. Unos cuantos humanos específicos, hasta el momento inanimados y sin vida aparente, fueron los elegidos como sujetos de pruebas para sus nuevas historias absurdas, con el abecedario como telón de fondo. Perdieron toda su cordura en el intento y jamás volvieron a ser los mismos…

En algo más pensó la entidad divina, contrató a un narrador que podía relatar al mismo tiempo tanto el meterse en la piel del protagonista de turno como relatar su dolorosa caída de forma omnisciente. Y decidió publicitar esta cosa como un proyecto de aprendizaje del abecedario, dando sentido así al título de esta narración de carácter didáctico.

A
“Estás invitada a la fiesta,… lata vacía… Eh…”

El sujeto de pruebas A jamás pudo separar la fiesta de su alma, aún cuando estaba en su chabola decorada con cartones, piezas del chatarrero y algo de tela.

B
“Como tu mamá, te digo que dejes de morder este pez”.

El sujeto de pruebas B, una fémina de cuarenta y dos años, obvió la existencia de su hijo mientras contemplaba el juguete de la película “Tiburón”, propiedad del vástago desde su último cumpleaños.

C
“¡A ver, ladrillo! ¡Atente a mis preceptos democráticos, que llevo 9 años gobernando a rucios como vosotros!”.

El sujeto de pruebas C gobernó durante 12 años una casa en ruinas desconociendo que podía ser presidente del Gobierno.

D y E
-¡Tus espadazos podrían cortar el aire, Douglas!
-¡Adam! ¿Sabes que necesitas sodio o lo que sea para tu escudo?

Ambos sujetos de pruebas, D y E, consiguieron coincidir en el espacio y el tiempo, pero tuvieron mala suerte. Cayeron en la época del Imperio Romano, siendo enviados al Coliseo en calidad de gladiadores para que el pueblo romano pudiera disfrutar de los sudores de estos prometedores periodistas que trabajaban de becarios en algún periódico de mala muerte.

F

“Es usted fundamentalmente hermosa, señorita María”.

El sujeto de pruebas F vivió una vida absolutamente vulgar, sólo alababa a las chicas realmente bellas hasta que, después de su alabanza número cuatro, cayó en una alcantarilla y murió en el acto.

G

“¡Hombre! ¿Cómo estás? Dale al “leer más”, ¡resalao!”.
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Caída de un coloso.

octubre 18, 2008

Si mi cordura no me falla, en aquel momento presenciaba un bello atardecer sin lluvias de fuego; todo era normal y mis posaderas estaban reposando en la enésima colina tranquila con verdor incluido, salvo por unos molestos pisotones rutinarios que se oían desde una gran distancia. A lo lejos, observaba una aldea débilmente amurallada y montones de sombras humanas algo veloces que yo veía como pequeñas hormigas con los brazos en alto. Huían de una amenaza que aparecía ante mis ojos con sólo girar un poco mi cabeza a la derecha.

Era un coloso, que a lo lejos, no parecía tan grande. Moviendo a duras penas la cabeza y con unas manchas marrones por algunas partes de su cuerpo, el monstruo contemplaba la pequeña aldea. En aquel momento intuí, como así lo confirmaron los relatos sobre el Coloso Mecánico que leí posteriormente, que estaba obedeciendo a unas órdenes preestablecidas ante ciertas reacciones. Tomó la aldea como enemiga y, poco después, la bestia gritó de manera estentórea y con una clara intención amedrentadora.

La reacción no podía quedarse así. También incluía dar un paso, cosa fácil para un individuo sin nombre que campeaba por el mundo como yo pero difícil para un monstruo de muchas toneladas. Le vi levantar una pierna de manera muy forzada, mientras seguía con sus gritos llenos de fuerza y rabia. De repente, se le cayó una pieza negra desde su rodilla. En este preciso instante, observé en directo su más cruel caída tras aterrizar su pie derecho en la hierba, cuando el apoyo le falló y perdió el equilibrio. Un enorme ruido seco y una posterior estampa nueva del cielo, con pájaros volando a todas direcciones sin orden ni concierto fue lo que ocurrió, simplemente.

Para entonces ya no notaba presencia de personas en la aldea ni en los alrededores. Tumbado en el suelo, a pocos metros de la aldea, el coloso caído seguía gritando sin parar. “Una zona silenciosa menos”, pensé mientras me marchaba a otro sitio para ver más miserias de la Era Mecánica en nuestro mundo.

El señor que reunía a las cucarachas ante su televisor para hacer felices a los niños de la ciudad estándar #483.

octubre 14, 2008

1. En una complicada operación de limpieza del armario tras años recibiendo con alegría a toda clase de inmundicia, el señor mayor de 38 años halló muchos ejemplares de cucaracha europea. Entonces el corazón del hombre se volvió muy tierno y adquirió una deuda con la moral.

Y él, tan bueno que era, ayudó a su moral. Las reunió ante el televisor, que emitía una serie de dibujos animados de Pacman y su horrenda música realizada a base de cucharas pegándose con latas. Los animalitos negros contemplaban con indiferencia esa pantalla brillante y ruidosa. Inmediatamente se movieron de su sitio y corretearon por donde les daba la gana, provocando el caos y el desconcierto lógico.

2. -¡Guau! ¡Lápices de colores! -dijo Juan muy pensativo-.
-¡Una pelota! -dijo María frunciendo fuertemente el ceño-.

Un diálogo entre dos niños, con elevados indicios de sabiduría, y sin que se miren a las caras. Toda una novedad. Están jugando en la arena, contemplando con total felicidad sus nuevos enseres que les aportarán interminables momentos de diversión.

Más niños en la arena. No paran de juguetear, se contactan y entonces surge la tormenta de ideas en pos de una diversión más activa…

-¿A qué no me pillas?
-¡Ja, ja, ja!
-¡Eres lento!
-¡Te chinchas!

Y así se forma una mañana muy feliz en el muy tranquilo parque de un barrio tópico.

Phalanx y sus oscuras intenciones de desconcertar a la gente.

octubre 10, 2008

Kemco, ya hace un considerable rato, decidió vender una de sus trastadas en el mercado norteamericano con un notable elemento diferenciador. Trató de conspirar contra parte de la Humanidad, haciendo que jamás vieran las cosas de la misma manera a partir de cierto momento. Antes de este hecho estuvieron en la cola 607 aspirantes que luchaban por un mundo con más desconciertos* tales como que un informe laboral se entregara al modo de una trastada llena de palabras para el regocijo y el ocio propio, que se condujera con una mano por un Planeta Tierra mejor, que los papeles tuvieran tres caras, etc…

¿Cuál fue el gran mérito de Kemco, contratando a algún guitarrista para que protagonizara una simple caja de cartón perteneciente a un juego de cacería espacial? Ser otro luchador revolucionario raso por el Gran Desconcierto Del Planeta Tierra y estar en una aburrida lista más para figurar junto a despropósitos desconocidos, como El Señor Que Reunía A Las Cucarachas Ante Una Tele Con La Serie De Pacman para ayudar a los infantes de Bremen.

Afortunadamente, no ocurrió absolutamente nada. ¿O sí?

*Recordad, mazapanes. ¡La gente jamás debe tener claras las cosas! ¡Debe vivir entre los desconciertos que diseñemos nosotros!

Ha sucedido en la casa estándar número 596…

octubre 6, 2008

Un individuo de unos 40 años, con barba de tres semanas, una bolsa de ganchitos repleta de grasa a su derecha, una tripa asomando rebelándose contra la autoridad de la Camiseta Que Lo Censura Todo, cómodamente sentado en el sofá, con su mujer encargándose de las tareas caseras y el hijo jugando a los dinosaurios, y que no tenía ganas de moverse, hizo el mayor esfuerzo físico de sus últimos años. Cogió el mando de la televisión, puso las noticias, encontró su bufanda con el escudo del Real Madrid a la izquierda del sofá y, al ver cierta noticia sobre el Gran Colisionador de Hadrones, gritó de manera atronadora a la vez que agitaba el objeto que acababa de encontrar: “Oé, oé, ¡El LHC ha petado! ¡Jódete! ¡Científicos de pacotilla! ¡Seguro que yo lo hago mejor!”. Después, se observó un silencio sepulcral en toda la casa. El hombre seguía mirando la tele, asumiendo el papel de un vegetal. Contemplaba las siguientes noticias, como el conflicto de Israel y Palestina, con la curiosidad de una lechuga atacada por plagas variadas.

El verdadero origen del Pilates.

octubre 2, 2008

Calle céntrica de Madrid, a las 10:45 de una mañana estándar de 2005.

-Hola, soy un robot venido del futuro -dijo un ser metálico penosamente colgado de una alcantarilla en obras, en la escalerilla-. Llego para joderos con eso del Pilates.

Miles de personas caminaban, algunas se chocaban y poquísimas tenían el valor de pronunciar “perdón”. El robot buscaba cómo arreglar sus daños y así poder volar huyendo de la mirada estupefacta de los operarios de la alcantarilla. Voló a gran velocidad. Hizo oír a todos los presentes lo siguiente, “Pilates, pilates, pilates… ¡mola, ven ya!”. Pasaba cerca de una oreja humana, largaba algo y repetía la operación.

Sólo a algunos, con cara de emprendedor, se les contó la cruel verdad. Éstos acabarían por extender el fenómeno del Pilates en España y añadir una palabra más al vocabulario popular.

Calle céntrica de Madrid, a las 10:45 de una mañana estándar de 2006.

El servicio municipal de reciclaje de individuos se congratula de repetir una escena igual con matices, como una perfecta y anodina charla ejemplo que se reproduce sin parar.

-¿Has oído hablar del Pilates? Eso que se anuncia mucho.
-¡Sí! ¡Debe molar! ¿Nos apuntamos ya?
-¡Vale!