Archive for 29 marzo 2009

Españeando, el documental. Capítulo 3 – Jonás, el hombre que pinta todos los graffitis de España.

marzo 29, 2009

Con cámara en ristre, el señor McNamara va cansándose a pasos agigantados por las aceras de Madrid. Yo, en la misma tesitura que mi compañero de cámaras, me cuesta sostener la libreta a la vez que jadeo de vez en cuando y empiezo a sudar a mares. De repente, conocemos en plena faena a un hombre junto a una sección del canal de Isabel II que es nuestra bendición y que dará sentido a este capítulo. Tras un rápido diálogo, dice ser el chaval que hace todas las pintadas de España y tiene nombre, como todos, Jonás, aunque insiste en que debemos eliminar la, según él, molesta tilde de su nombre que le haría, en teoría, gastar más dinero en aerosoles.

Abandona su trabajo a medias sobre una sección del canal de Isabel II y nos enseña uno de sus primeros trabajos; una mala pintada en un edificio residencial corriente que nadie se ha molestado en limpiarla a lo largo de estos años. Reza así, “VANE X JONAS”. Jonás dice que fue su primera pintada, allá por 2005, “cuando nadie sabía qué cojones era eso del graffiti”. 45 minutos y algunos miles de metros después, tras señalar vagamente con su mano muchas de sus obras sin dedicar comentario alguno, se detiene ante una de, para él, sus mejores obras. Una cara cutre y un mensaje que dice “Bela Lugosi 4ever”. Contradiciéndose en sus impresiones, nuestro hombre declara: “Era una mierda dibujando, después mejoré”.

Tratando de confirmarlo, se acuerda y nos lleva a un río cercano. “Y ahí, en ese muro, pinté ese genial dibujo. ¿A qué mola?”, nos relata el joven. Asentimos impresionados por esta obra maestra del graffiti, es entonces cuando nos lleva a una tienda en donde compra sus aperos para ensuciar paredes. Con nuestros pies allá, ese buen hombre cambia su actitud de repente y agita su cabeza como tratando de negar la dolorosa evidencia que vemos; siete hombres en la fila comprando aerosoles. Una ráfaga de aire repentina sentimos, es el mismo Jonás huyendo a una gran velocidad y gritando sin ton ni son.

Y terminamos, por hoy, este capítulo encogiéndonos de hombros en esta nación de locos llamada España.

Las fronteras de Sakonia.

marzo 1, 2009

Se es consciente de tener la gloria ilimitada de vivir en un país diminuto, prácticamente microscópico. Esa sonrisa que a uno, orgulloso habitante sakonio henchido de alegría tras una cálida y breve fogata a la cual contribuyó con su extinto pasaporte español y dos cartas del Estado Español, sólo le trae relleno de goce, también nos trae el más elevado de los goces y nos insta a invitar a fabricantes de murallas y alambrados.

Con nuestros candentes y convincentes argumentos bien insertados en sus orejas, deben invertir sus dineros, que no serán muchos, en proteger la Nueva Nación de los graciosos y pésimos opresores españoles lanza-piedras. No podemos permitir que nuestros baluartes de futuro, esas preciadas alhajas que responden al nombre de “pueblo”, sufran cavernícolas gritos íberos ni contacten con los brutales objetos de esos sucios bárbaros.

2, 4, 8, 16 y 32 metros… Cuestiones geométricas que decidirán la suprema y notable protección de Sakonia. Personalmente, pienso que lo mejor son treinta y dos metros. ¿Por qué? Con una muralla a 32 metros que se pierde en las miopes visiones de los ya débiles íberos, ese corriente y moliente pueblo de escaso valor que tendrá que observar detenidamente cómo sus objetos arrojadizos impactarán en la poderosa e impenetrable protección sakonia y se quedarán en la vulgar España, se verá como por mil años Sakonia será invulnerable a todo tipo de sucias agresiones.

¡Toldos preciosos de color verde adornan las 24 horas del día la gloriosa república de Sakonia! ¡Por Sakonia doblaremos las dos rodillas! ¡Sakonia! ¡Sakonia!